Metales ferrosos y no ferrosos: ¿cuáles son las diferencias?
Quien a menudo se ocupa de trabajos técnicos de taller y mantenimiento, también a nivel profesional, se encuentra frente a esta incertidumbre: la diferencia entre metales ferrosos y no ferrosos. ¿Por qué es importante conocer esta diferencia? Simple, cuando tienes que perforar acero, hierro o cualquier otro soporte metálico tienes que conocer su composición. Porque de este modo puedes elegir la punta del taladro ideal, quizá basta una común HSS o necesitas una punta con porcentaje de cobalto (5% u 8%).
O, en algunas circunstancias sirve un revestimiento en TiN, titanio y aluminio. Las opciones son muchas, basta dar una mirada al catálogo Krino para tener una idea clara. Y en estos casos sirve saber cuál es la diferencia entre metales ferrosos y no ferrosos. Probemos a dar una respuesta rápida y luego hagamos algunos profundizamientos. De modo que ayude a quien opera en estos materiales específicos.
La diferencia entre metales ferrosos y no ferrosos
Responder de modo sintético a esta pregunta - ¿en qué se diferencian los metales ferrosos y aquellos no ferrosos? - es simple: el discriminante es la presencia del hierro. O sea, un material conocido desde el amanecer de los tiempos por su tenacidad y resistencia.
El término en cuestión - hierro - deriva del latín ferrum que remite al concepto de firmeza. Entonces, los metales ferrosos son aquellos que tienen este material como elemento principal. Y tienen características bien precisas que tienes que conocer.
Son conocidos por su increíble resistencia a la tracción y dureza, no por casualidad son los verdaderos protagonistas de la industria de la construcción. Los metales no ferrosos, en cambio, se caracterizan por el hecho de que no contienen hierro en cantidades significativas.
Entonces, estas soluciones son elegidas por sus propiedades específicas, como la ligereza o la conductividad, pero de ninguna manera por capacidades ligadas a tenacidad y resistencia. En síntesis, un metal ferroso será más difícil de perforar y necesitará de puntas de calidad. Aunque algunos metales no ferrosos, como el aluminio, tienen necesidad de igual modo de atenciones específicas en la perforación.
Características de los metales ferrosos (y cuáles son)
Ahora que tenemos una definición de la diferencia entre metales ferrosos y no ferrosos buscamos profundizar las características específicas. Comencemos por la primera categoría de materiales: los metales ferrosos son aquellos que, como sugiere el nombre, contienen una gran cantidad de metal conocido como hierro. Una de las características fundamentales es la elevada relación resistencia-peso, por eso los metales ferrosos son indispensables para las grandes obras estructurales. Los metales ferrosos ofrecen una combinación única de dureza y ductilidad.
Pueden ser fundidos, forjados o trabajados en frío para obtener tolerancias precisas. Lamentablemente estos elementos son vulnerables a la corrosión, entonces tienden a herrumbrarse, pero con determinados tratamientos se puede resolver también este punto. ¿Por ejemplo?
Entre los materiales ferrosos más famosos encontramos el acero al carbono para rascacielos y puentes, la fundición de hierro para realizar ollas y bloques de motor y el acero inoxidable con su porcentaje de cromo para realizar una capa protectora pasivante para resistir a la herrumbre.
Hablemos también de los materiales no ferrosos
A diferencia de las soluciones ya descritas, los metales no ferrosos se definen por la ausencia (total o casi) de hierro, una particularidad que confiere menos fuerza pero una estabilidad ambiental excepcional. Por ejemplo, como puedes fácilmente imaginarte, dado que no hay hierro puedes contar en una gran resistencia a la corrosión: otros materiales se desmoronan convirtiéndose en herrumbre, pero metales como aluminio o cobre desarrollan una capa de óxido protectivo superficial que sella la estructura de base. ¿Desde el punto de vista físico, en cambio?
Los metales no ferrosos son ligeros y tienen una conductividad eléctrica y térmica superior respecto a aquellos ferrosos, por eso se usan mucho en los sectores de la electrónica, de las carreras automovilísticas/motociclísticas y de la mecánica aeroespacial.
Entre estos metales recordamos el aluminio - conocido por la ligereza y una densidad casi un tercio del acero, perfecto para aquello que debe moverse velozmente ahorrando energía - el cobre que es el estándar mundial para el cableado eléctrico y el titanio. El cual pone a disposición del público la misma resistencia del acero pero con la mitad del peso y una biocompatibilidad total.
Perforar metales ferrosos y no ferrosos, ¿qué saber?
La diferencia entre ferrosos y no ferrosos cambia el tipo de punta a usar, la velocidad del taladro y la técnica de lubricación. Los primeros son duros y generan un calor extremo: mejor usar las HSS-Co (Cobalto 5% u 8%) para acero inoxidable y aceros duros y las HSS-TiN de color oro, óptimas para acero dulce dado que reducen la fricción. Para los metales no ferrosos el problema no es la dureza, sino la gomosidad.
Estos metales tienden a disolverse y a enmasillar la punta, bloqueándola. En estos casos el consejo es aquello de utilizar una punta HSS con lubricantes y velocidades que varían en base al material. Por ejemplo, para perforar aluminio se procede a velocidad elevada.
